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Tal vez usted haya oido hablar de que debe chatarrizar su nevera ya que trabaja con refrigerantes que dañan la capa de ozono; u oído de países que fabrican sus neveras con gas propano. Pues bien, existe una gama de refrigerantes los cuales son perjudiciales para el medio ambiente. Su daño se mide a base de dos valores:

  • Su potencial para dañar la capa de ozono (ODP)
  • Su potencial para calentar el planeta (GWP)

El ODP es medido con base en el potencial de daño del refrigerante R-11, de manera tal que un refrigerante con ODP de 0.5 daña la mitad de lo que daña el R-11 la capa de ozono. De la misma manera, el GWP es medido con base en el potencial de daño del refrigerante R-744 o mejor conocido como dióxido de carbono (CO2). Existen muchas discusiones respecto a la medición del daño de los refrigerantes, ya que el planeta necesita cierta cantidad de dióxido de carbono, la búsqueda de emisiones cero de dióxido de carbono implica que tampoco se aporta el dióxido de carbono que el planeta necesita, de la misma manera no existe una prueba de que los otros refrigerantes afecten de manera total al calentamiento global, lo único cierto es que el calentamiento global es inevitable (es una consecuencia de la segunda ley termodinámica), y lo único que podemos hacer es manejar con eficiencia estos gases.

La tabla 1 muestra los coeficientes de varios de estos refrigerantes.

Tabla 1. Datos de potenciales para refrigerantes

Refrigerante ODP GWP
Refrigerantes halocarbonados
R-11 1 4000
R-12 1 8100
R-1234yf 0 4
R-22 0.05 1700
R-125 0 220
R-134a 0 1300
R-141b 0.11 0.09
R-143a 0 1000
R-404A 0 3750
R-407C 0 1610
R-410A 0 1725
R-417A 0 2240
R-422A 0 2530
R-422D 0 2230
R-437A 0 1800
R-438A 0 2264
R-507A 0 0.35
Refrigerantes hidrocarburos
R-170 0 0
R-290 0 3
R-600 0 5
Refrigerantes inorgánicos
R-744 0 1

En países latinoamericanos se ha trabajado en la eliminación de los refrigerantes que dañan la capa de ozono como lo son el R-11 y el R-12, entre otros. Estos refrigerantes se conocen como halocarbonados de tipo CFC los cuales contienen enlaces de Cloro, elemento que en la atmósfera destruye los enlaces del ozono. No obstante, existen otros refrigerantes perjudiciales para la capa de ozono como lo son el R-22 y el R141b, los cuales son muy utilizados en la industria latinoamericana. Estos refrigerantes son conocidos como halocarbonados de tipo HCFC y también contienen cloro, aunque en un nivel más bajo. El R-22 es el refrigerante más utilizado para los equipos de aire acondicionado de baja gama, mientras que el R141b es erróneamente utilizado para la limpieza de tuberías de cobre. En latinoamérica se debe dejar de producir estos refrigerantes a partir del 2010.

Para los equipos ya instalados con R-22 lo mejor es mantenerlos con ese refrigerante, un buen mantenimiento y unas buenas prácticas de refrigeración ofrecerán un mínimo de exposición de este refrigerante con el ambiente, su ODP es muy bajo y la vida útil puede alargarse mediante procesos de reciclaje de refrigerante. Ahora, si el equipo sufrió alguna fuga o por algún motivo perdió la carga de refrigerante, existen varias opciones muy utilizadas hoy en día: en aire acondicionado el R-407 C y el R-422D son cambios directos del refrigerante R-22 en los equipos, el primero es muy utilizado en equipos europeos de precisión, para utilizar este refrigerante es necesario limpiar bien la línea de refrigeración, utilizar un filtro de líquido y cambiar el aceite mineral por uno sintético POE; el segundo no requiere cambio de aceite, aunque es recomendable, y se utiliza un filtro de líquido después del cambio con el fin de retener cualquier humedad que haya quedado en el sistema. Para sistemas de refrigeración de media presión existen otros refrigerantes como el R-422A, el cual también es un cambio directo tanto del R-22 como del R-404A, ya que su daño al ambiente es menor.

Las neveras modernas trabajan con unos refrigerantes de ODP nulo conocidos como refrigerantes halocarbonados de tipo HFC, los cuales no contienen cloro. Durante la última década las empresas de refrigeración y aire acondicionado han levantado banderas promocionándose como empresas ecológicas al utilizar este tipo de refrigerantes aunque la realidad es que estos refrigerantes tienen un GWP muy alto como es el caso del refrigerante R134a el cual se utiliza en las neveras y que tienen un GWP de 1300 (es decir, 1 kg de R-134a calienta el globo 1300 veces más que 1 kg de CO2), es por esta razón que estos tipos de refrigerantes deben ser recuperados, y en lo posible reciclados para volverlos a utilizar, ya que a pesar de su mejores condiciones con el ambiente, no son completamente ecológicos.

A partir del 2011 se ha comenzado la promoción del refrigerante R1234yf, el cual es un hidrocarburo fluorizado, este tipo de HFC difiere un poco de la estructura normal de los halocarbonados, y le da varias propiedades de los hidrocarburos, lo cual lo hace un refrigerante de excelente condiciones ambientales. El R1234yf es un reemplazo del refrigerante R-12 y R134a, no daña la capa de ozono y su daño al ambiente es mínimo (GWP 4).

En Estados Unidos se promueve el uso del refrigerante R-410A, el cual reemplaza el R-22 en los equipos de aire acondicionado. Este refrigerante es conocido como zeotrópico, y se le llama así ya que es una mezcla de otros refrigerantes. El problema del R410A es que se compone  de R-125  y R-32, por lo que también promueve el calentamiento global, pero a diferencia del R-134a, su reciclaje es más complicado ya que cualquier escape del gas genera cambio en su composición.

Finalmente, en los últimos años se ha promovido el uso de refrigerantes ecológicos al 100%, ya que su ODP es cero y su GWP es casi nulo. Entre los más utilizados están los hidrocarburos HC como el propano (R-290) y el isobutano (R-600a), pero el uso de estos refrigerantes es restringido debido a su inflamabilidad, de hecho, han habido muchos accidentes provocados por el mal manejo de estos refrigerantes.

El uso de gases HFC para instalaciones de refrigeración puede ser una opción ecológica si se realizan buenas prácticas en su uso. Si una nevera es cargada y tiene un óptimo mantenimiento, el refrigerante HFC puede durar años sin tener que ser retirado del equipo, y si cuando se retira es recuperado, el daño al ambiente es mínimo, de hecho, en equipos bien instalados, es más el daño que hace el dueño del equipo al respirar.

En conclusión, el arte de tener conciencia ecológica con los fluidos refrigerantes no consiste en la restricción de su uso, sino en la correcta manipulación de estos.

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